miércoles, noviembre 22, 2017

ARGENTINA: la cifra de feminicios no baja


Hasta el 17 de noviembre, asesinaron una mujer cada 30 horas
La cifra de femicidios no baja
El registro de femicidios presentado por MuMaLa, al 17 de noviembre, da 254 femicidios. La cifra es igual a la de todo el año pasado. Denuncian que el Estado carece de políticas en defensa de las mujeres. El viernes, una nueva marcha.
Cada 30 horas una mujer es asesinada por el hecho de ser mujer.
Cada 30 horas una mujer es asesinada por el hecho de ser mujer. 
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
El ajuste económico y su impacto en la vida de las mujeres será uno de los ejes principales de la marcha convocada el viernes por una amplia articulación de organizaciones de mujeres, sindicales, comunitarias y políticas por el Día de la No Violencia hacia las Mujeres que se celebra cada 25 de noviembre en el mundo. En Buenos Aires, se hará un día antes, y se marchará desde el Congreso a la Plaza de Mayo, para expresar el reclamo frente a la Casa de Gobierno. A pesar de la creciente movilización social contra las violencias machistas, las respuestas del Estado son insuficientes y las cifras de femicidios no bajan: en lo que va del año, se registraron 254 femicidios (entre ellos, 12 vinculados de niñas y mujeres y 19, vinculados de hombres y niños) y cuatro travesticidios, de acuerdo con el relevamiento de la organización MuMaLá. Es decir, se mantiene la escalofriante frecuencia: en la Argentina, cada 30 horas una mujer es asesinada por ser mujer. En el 64 por ciento de los casos, el femicida fue la pareja (44 por ciento) o ex pareja (20 por ciento) de la víctima. El mayor riesgo para ellas está en el propio hogar más que en la calle. Solo en un 5 por ciento se trató de un desconocido; en un 11 por ciento el autor o principal imputado fue otro familiar, y en un 13 por ciento alguien conocido, de su entorno.
“Como decimos desde NiUnaMenos, las violencias machistas se refuerzan por la falta de autonomía económica de las mujeres, porque es lo que no permite abandonar un hogar violento, decir basta a una relación de pareja que no se soporta más, y porque es la dependencia económica lo que sostiene el encierro en hogares que se vuelven un infierno”, advirtió la investigadora del Conicet, docente de la Unsam e integrante del Colectivo NiUnaMenos, Verónica Gago. Y agregó: “A pesar de las políticas de maquillaje y de marketing con que este gobierno quiere hacer su propio ‘pink washing’, es directamente responsable del incremento de la violencia contra las mujeres”.

https://www.pagina12.com.ar/77506-la-cifra-de-femicidios-no-baja

domingo, noviembre 19, 2017

AUSTRIA:los desnudos que Egon Schiele

Por qué los desnudos que SCHIELE pintó hace 100 años siguen siendo demasiado atrevidos para mostrarlos

  • 19 noviembre 2017






Image caption Lo puedes ver todo en Viena. "Desnudo de hombre sentado" en el poster de la campaña. © WienTourismus-Wien Nord

La idea: anunciarle al mundo que en 2018 Viena celebrará la época más importante de su arte y su cultura.
El plan: desplegar los desnudos de su representante más célebre, Egon Schiele, en ciudades alemanas y británicas para que sus mundialmente famosas obras adornen grandes vallas publicitarias, paredes enteras de edificios y otros espacios de las ciudades en todo su esplendor.
La intención: cuestionar si el arte de Schiele, un siglo después de su muerte, todavía es percibido por la sociedad como demasiado osado.
Alrededor de 1900, el artista se atrevió a presentar la desnudez explícita y descarnadamente.
En ese entonces, el diario austriaco Wiener Abendpost señaló que la visión de Schiele "no tiene nada realmente atractivo, nada seductivo. Él se revuelca en los colores de la decadencia".
A diferencia de otras de sus obras, sus desnudos fueron olvidados por mucho tiempo.

RATAS, poema de Amelia Arellano, San Luis,Argenitna.

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La poeta en reposo


 
RATAS

*(Ilustra Siqueiros . Madre Proletaria)

Alguien me despierta en la noche.
No se quien es. Que quiere. De donde viene.
A quien ama. A quien odia. Cuales son sus miedos
Se aloja bajo mi piel de enero. Se acovacha en mis manos.
Hay ratas en mi cráneo. En mi corazón. En mi pubis, ratas
Los ojos amarillos acechan. Ay abuela, tus retamas.
Pisotea mis muertos. Noche de olvido en vino, quiero
En la luna apagada cuelga un ahorcado
Indiferencia en el ritual del agua. Todo pasa
Dinosaurios. Medanos. Pircas. Todo queda.
Un latido agónico. Violento. Vital. Inesperado.
En voz muy baja digo, este mundo es una invención absurda.
Mírame con tus ojos ciegos. No me asustan los mártires.
Y te miro y me miro y decreto:
Hoy, exactamente hoy es el último día.
Abuela de retamas, ha partido el flautista.
Ha partido. Ha partido, ay.

Primavera / 17 amelia arellano *
Poema y foto tomados de su muro en Facebook.

jueves, noviembre 16, 2017

ARGENTINA HOY: apoyo oficial al super machista Arjona

16 de noviembre de 2017
Bahía Blanca no apoya un festival contra la violencia
Arjona sí, las mujeres no
A menos de dos semanas de la fecha prevista, el intendente Héctor Gay informó que el municipio no aportará escenario, sonido ni baños para un encuentro de artistas contra el machismo que se realiza cada 25 de noviembre desde 2010.
El intendente Héctor Gay.
El intendente Héctor Gay. 
En Bahía Blanca, el intendente Héctor Gay, de Cambiemos, dejó sin escenario, sonido ni baños químicos a un emblemático encuentro de artistas contra la violencia machista previsto para el 25 de Noviembre en la plaza principal, algo que se venía realizando desde 2010 en la ciudad, con apoyo del Instituto de Cultura municipal. “El lunes, a menos de dos semanas del Encuentro, nos comunicaron que no nos van a dar absolutamente nada”, contó a PáginaI12 la artista plástica y gestora cultural Olga Corrales, una de las organizadoras del evento. La noticia se conoció junto a otros recortes en el área de Cultura del municipio PRO: por la reducción de horas extras se cerrarán los museos los fines de semana y se cancelaron talleres de arte que se daban a adolescentes en barrios periféricos, contó la activista feminista. Sin embargo, el ajuste fue selectivo: según publicaron medios locales, el gobierno de Cambiemos le pagó el hotel al cantante guatemalteco Ricardo Arjona –que, además, se caracteriza por sus canciones machistas– y a su equipo, que visitaron Bahía Blanca para dar un show.
El dato del alojamiento de Arjona fue publicado por el portal Bahía Política, aunque la información es oficial y se puede acceder a ella en el portal de datos abiertos. En esa web se consigna que la municipalidad pagó el “servicio de hotelería” de 6 habitaciones singles y 14 dobles para ser utilizadas del 2 al 4 de noviembre para la “presentación del Disco Circo Soledad”, del cantante guatemalteco. Arjona tocó la noche del viernes 3 en Bahía Blanca, en el estadio del Club Liniers, en un recital organizado por el empresario Juan Aliotti, cercano al intendente. Los tickets del show costaron entre 700 y 2.800 pesos y se estima que asistieron más de 4 mil personas, con lo cual, se calcula, embolsó más de 3 millones de pesos, según calcularon los medios locales.
A pesar de que el espectáculo se trató de un emprendimiento privado, el jefe comunal contribuyó con los gastos de hospedaje del artista y su equipo, en la misma semana en la que su gestión anunció un recorte de horas extra en el área de Cultura, lo que tuvo como consecuencia que los museos municipales cierren durante los fines de semana. Luego, además, se informó sobre el retiro del apoyo al 8vo Encuentro de Artistas por la NO Violencia a Mujeres y Niñas, que el año pasado congregó a casi un millar de participantes, entre integrantes de organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres, contra el abuso sexual infantil, y en la prevención de noviazgos violentos en barrios más vulnerables. “Ni escenario, ni sonido ni baños químicos. Con nada nos van a apoyar”, cuestionó la artista plástica Corrales. Incluso, señaló Corrales, “estaba previsto ese gasto en el presupuesto destinado a eventos permanentes, que salió por decreto este año, un logro que se luchó desde el Consejo Consultivo de las áreas de artes de Bahía Blanca”, del cual ella forma parte.
“Es una situación indignante sabiendo los gastos selectivos y la política que se está ejerciendo. Negar los recursos que nos corresponden, no apoyar los Encuentros de artistas por la no violencia hacia las mujeres, en los que participan artistas de la región que colaborar con su arte, es un gran retroceso. Es evidente que no les importan la problemática de la violencia de género ni los femicidios”, agregó Corrales.
Este viernes la activista inaugura la muestra retrospectiva “Manos Mugrientas”, en la Casa de la Cultura de la Universidad del Sur, en Bahía Blanca. El nombre de la exposición alude a los dichos de Mario Uset, también de Cambiemos e intendente de General Rosales, al que pertenece la localidad vecina de Punta Alta. Este año, luego de que Corrales hiciera una intervención artística el 3 de junio en la plaza central de Punta Alta, con grafittis que decían #Ni Una Menos y #Vivas Nos Queremos en un monumento y en algunas baldosas, el municipio la denunció penalmente. Ese mismo día, el intendente Uset increpó a la artista a través de su cuenta de Twiter: “Tus manos mugrientas no manchan la bandera de #NiUnaMenos, que es la bandera de todos. #Vergüenza nos da compartir con vos este lugar”, tuiteó el funcionario. En el texto de presentación de la exhibición que abrirá pasado mañana, Corrales explica: “Es una muestra que refleja las manos que se tiñen de arte, manos que vivieron las injusticias, manos rudas, fuertes, empoderadas, y orgullosamente mugrientas”.

miércoles, noviembre 15, 2017

10 de noviembre de 2017  CONTRATAPA de PAG 12
Trolls
Imagen: DyN
Desde Londres
Nunca me hubiera imaginado que una visita a Londres de Nora Cortiñas, símbolo a nivel mundial de la lucha por los derechos humanos, desataría una vez más esa dosis de negatividad nacional que parece acompañarnos desde siempre.
El boicot de la embajada argentina a las charlas de Cortiñas en la Universidad de Cambridge y en la de Londres me recordó los tiempos de mi primera estadía en Londres, 1977-1980, cuando la embajada en el Reino Unido y en cualquier lugar de Europa operaba contra las campañas “anti-argentinas” que denunciaban el genocidio.
Pero lo más sorprendente fue la irrupción en el boicot de este fenómeno de Siglo XXI, los trolls.
Así yo, hombre del siglo XX, vi identidades de fantasía como El Feo@Elfeo1975 que escribía indignado “quién le paga el viaje a Londres a la vieja Nora Cortiñas”, o a Meduxa@MarielaMeduxa quien saltaba sin más al insulto explícito: “otra HIJA DE PUTA. Nora Cortiñas, hablando mal de nuestro país en Londres. Dice que los ingleses son solidarios y tuvimos una guerra, AY QUE HDP!”.
Esta persecución se extendió a los artífices de la visita de Cortiñas, la Argentina Solidarity Campaign del Reino Unido. A Martina, argentina, miembro de la campaña, un troll con el nombre de “Hegeliano” le advirtió que sabía perfectamente dónde estaba y qué peligros podía correr. “Cuidado con los ataques de ácido, los lorrys (sic)y los muslims en general. No podría dormir si te pasa algo”, le dice Hegeliano.
Dudo que Hegeliano sea amante de la dialéctica, pero hay que reconocerle que está moderadamente informado. Dos de los cuatro atentados terroristas en el Reino Unido este año usaron vehículos, pero eran camionetas más que camiones (lorries en buen ingles). Sospecho que se le mezclaron en el apuro los atentados en el Reino Unido con los de Suecia, Francia y Alemania, que sí usaron camiones, pero eso es un detalle.
El objetivo del mensaje no era obviamente la precisión informativa sino la amenaza solapada y la intimidación. Esto queda bien claro con la mención individualizada y cuasi-mafiosa para que Martina se cuidara de los ataques con ácido. No son amenazas en el aire. La policía metropolitana registró 455 ataques con ácido en Londres el año pasado. Los medios han publicado terroríficas fotos de mujeres desfiguradas a raíz de estos ataques que en su mayoría parecen ejecutados con un nihilismo al estilo de “La Naranja Mecánica” de Stanley Kubrick.
Una pregunta de los británicos y argentinos de la Argentina Solidarity Campaign era quién se escondía detrás de esos trolls que los bombardearon durante toda una semana con tanto mensaje siniestro. Según una información publicada en Buenos Aires, el gobierno reconoció, en un pedido de acceso a la información pública que hizo “La Nación” el año pasado, que la Subsecretaría de Vínculo Ciudadano cuenta con un presupuesto de 163 millones de pesos y 30 empleados encargados exclusivamente de las redes sociales.
Una cosa está clara. Los Trolls tienen horarios de oficina: la actividad decae mucho el sábado y domingo. Al parecer están protegidos por las normas vigentes al momento de escribir esta nota y pueden gozar de fines de semana para pasear o ver a sus familias, pero quizás las cosas cambien si se aprueba la reforma laboral que impulsa el gobierno. El PRO también tiene un equipo de Trolls muy activo como denunció el año pasado Marcelo Tinelli durante ese enfrentamiento de días que tuvo con el presidente Mauricio Macri. Y calculo que a este ejército se le añadirán por la libre algunos iluminados por el fanatismo.
Siguiendo la pista que dan sus mensajes creo que se podría bosquejar un perfil psicológico y una funcionalidad política. ¿Quiénes les da los nombres? Tomemos a Hegeliano de ejemplo. ¿Viene de la gerencia Troll como un intento de confundir más las aguas con nombres de raigambre filosófica que apelen a los “zurditos”? ¿O es una iniciativa individual del autor?
La misma pretensión cultural está en los otros dos nombres citados en esta nota: la Shakespereana Desdémona, la clásica griega Medusa. En estos nombres como en otros mensajes se delata un anhelo europeísta. A raíz de una contratapa mía publicada en septiembre, “Tomando escuelas desde Londres”, un Troll me escribió algo así como, “¿qué vas a estar en Londres, vos Justo?, sos un putito mentiroso” Es obvio que para este compañero Troll, estar en Londres era una mentira que yo enarbolaba para ganar chapa y prestigio.
El contenido político es una copia sintetizada y chabacana del mensaje gubernamental con la misma tendencia machacona Duran Barbista y el mismo nulo apego a la verdad. Hegeliano le dice a Martina: “mucho esfuerzo y guita nuestra. Dejen de robar y de mentir”. Lo que Hegeliano quería viralizar era que el viaje de Nora Cortiñas no lo había financiado la Argentina Solidarity Campaign sino los impuestos del contribuyente (“guita nuestra”) que, de alguna manera, ellos se habían robado.
Hegeliano debe tener alguna obsesión británica porque en otro mensaje quiere demostrar que sabe inglés y agrega “Kill them all”. Siempre hay una escalada de violencia verbal en estos mensajes. Otro de estos trolls, Claudio Santin, parece decir lo que algunos sectores del gobierno piensan y no se atreven a expresar sobre derechos humanos, Cortiñas y Santiago Maldonado: “otra viejecita adorable haciendo política c siempre c la foto de Maldonado no entiende la viejecita de mierda que lamentablemente se ahogó”.
¿Es todo esto una versión siglo XXI de “la banalidad del mal”? ¿Alguien que hace su laburo, cobra su guita porque si no lo hace él, lo hará otro, así que no le hace mal a nadie, sobre todo hoy que la calle está muy dura? ¿Son verdaderos convencidos? Y si lo son, ¿cómo justifican sus identidades falsas? ¿O es un hecho que no entra en el debate ético de las redes sociales? ¿Tendrán pagos por performance? ¿Cómo se medirá la productividad? ¿Por la cantidad de identidades falsas que crean, por la de mensajes enviados?
Escudados en el anonimato, los Trolls expresan el lado más impune y salvaje de Cambiemos, parte de esa lenta asfixia de la democracia que estamos viviendo. En este mundo fantasmal cualquiera se puede volver un enemigo mortal esté donde esté, sea Londres, Buenos Aires, Madrid, La Quiaca o Tierra del Fuego. Hasta Mirtha Legrand luego de que dejara al desnudo la ignorancia del jefe de estado en relación al ingreso mínimo jubilatorio, pasó a formar parte del enemigo por una brevísima temporada.
En esta asfixia vale la famosa advertencia a los alemanes atribuida a Bertolt Brecht (aunque fue del pastor luterano Martin Niemoller) sobre el peligro de guardar silencio ante la persecución. La advertencia en forma de poema era que una vez que se llevaron a los comunistas, socialdemócratas, sindicalistas y judíos el silencio guardado fue una condena porque “cuando vinieron a buscarme no había nadie más que pudiera protestar”.


https://www.pagina12.com.ar/74920-trolls

Rosa Montero, la quinta mujer en obtener el Premio Nacional de las Letras en España


“Es hora de perder el prejuicio sexista”
 
La escritora y periodista madrileña fue distinguida “por sus brillantes actitudes literarias y por la creación de un universo personal”. Ayer señaló que “la novela para mí no es un trabajo, es mi manera de ser y estar en el mundo, es estructural”.
En abril, Montero fue propuesta para ocupar una silla en la RAE.
En abril, Montero fue propuesta para ocupar una silla en la RAE. 
Imagen: Pablo Piovano
La mujer que no sabe vivir sin escribir ficción redactó a los cinco años unos cuentos sobre ratitas que hablaban. No es exagerado postular que podría reciclar el planteo de René Descartes y decir: “Escribo, luego existo”. Rosa Montero, Premio Nacional de las Letras por “su larga trayectoria novelística, periodística y ensayística, en la que ha demostrado brillantes actitudes literarias y por la creación de un universo personal, cuya temática refleja sus compromisos vitales y existenciales, que ha sido calificado como la ética de la esperanza”, podría haber sido actriz —integró un grupo de teatro independiente El Tábano hacia el final del franquismo— o psicóloga. Pero el periodismo ganó la partida vocacional en esos años 70 marcado por el hippismo y la fantasía de ser mochilera y viajar por el mundo. “Desde que soy persona me recuerdo escribiendo. Lo que pasa es que, como le ocurre a muchos periodistas, tenía una ambición muy alta, una idea muy elevada de lo que debía escribir y sentía que mi talento no estaba a la altura, ni mucho menos”, recuerda la autora de La loca de la casa, Historia del rey Transparente, La ridícula idea de no volver a verte y El peso del corazón, entre otros libros.
“Soy narradora, ensayista y periodista, por este orden”, aclara. “La novela para mí no es un trabajo, es mi manera de ser y estar en el mundo, es estructural. Mientras el periodismo es una profesión, la narrativa es un esqueleto exógeno que me mantiene en pie, es mi manera de vivir”. Montero (Madrid, 1951) es la quinta mujer que obtiene el Premio Nacional de las Letras, después de las narradoras Rosa Chacel, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute y Carme Riera. “Ya va siendo hora de que perdamos el prejuicio sexista con el que miramos el mundo, también nosotras. El problema es la mirada, también la nuestra”, cuestiona la escritora. Los reconocimientos literarios le han costado “mucho más” que los periodísticos. Tenía 29 años cuando en 1980 recibió el Premio Nacional de Periodismo. Entonces ya trabajaba en el diario El País, en el que fue redactora jefa del suplemento dominical, medio donde sigue publicando sus artículos. Autora de quince novelas que han sido traducidas y premiadas en otros países –La loca de la casa, por ejemplo, fue distinguida con el Premio Grinzane Cavour al mejor libro extranjero publicado en Italia en 2005 y el Premio Roman Primeur en Francia–, quizá no fue profeta en la tierra de una élite cultural española que acaso la miró con suspicacia por su origen en el “barro” del periodismo. “Consideraban que lo mío no era literatura seria, sino otras cositas”, ironiza la autora de La carne, su última novela, publicada el año pasado.
En estos casi cuarenta años de escritura narrativa –su primer libro, Crónica del desamor, lo editó en 1979– descubrió que la inseguridad, el bloqueo, las ganas de tirar lo escrito a la basura o a la papelera de reciclaje –residuos contemporáneos de la virtualidad– es un estado compartido por muchos escritores. “He aprendido a borrarme, a borrar el yo consciente y a desaparecer, he aprendido a dejar que la historia me atraviese. Me he liberado de la ambición. Antes tenía la fantasía de escribir algún día una obra importante de verdad. Ahora ya no pienso así. Ahora, lo que quiero es escribir libremente”, subraya Montero, que en abril de este año había sido propuesta para ocupar la silla “M” de la Real Academia Española (RAE), un espacio que se disputaba con el historiador Carlos García Gual. Como ninguna de las candidaturas alcanzó la mayoría, la silla quedó vacía.
“La novela es un género de madurez y yo estoy en un período de plenitud. Escribo con mayor libertad, menos angustia, igual de cuidado, obsesividad y esfuerzo”, reconoce la escritora que está avanzando en la tercera novela protagonizada por Bruna Husky, la detective replicante que es un guiño y homenaje a Philip K.Dick, que apareció por primera vez en Lágrimas en la lluvia (2011) y reincidió en El peso del corazón (2015). “No la voy a matar nunca a Bruna”, confirma Montero. “Jamás escribiría un libro para matarla".

domingo, noviembre 12, 2017

Mis derechos de Mujer, por Norma Helena Gadea

HEMORRAGIAS , poema de Marta Zabaleta y foto de Yanina Hinrichsen

BARCELONA:Memoria, feminismos y movimientos de mujeres.

Memoria, feminismos y movimientos de mujeres. Conversaciones de Conxa Llinàs con Lola G. Luna
Matèria: Història; Filosofia
Format: 17 x 24
Pàgines: 220
ISBN: 978-84-9168-014-7
Data d'edició: 2017
Formats disponibles:
. Preu 18 €
Memoria, feminismos y movimientos de mujeres. Conversaciones de Conxa Llinàs con Lola G. Luna

Conxa Llinàs y Lola G. Luna


Los movimientos sociales de mujeres —especialmente en América Latina—, los diversos feminismos, las aportacionesde la videografía a las fuentes orales y la creación de un nuevo marco teórico para los estudios historiográficos sobre laexperiencia política y vital de las mujeres, son algunos de los temas abordados en las entrevistas mantenidas a lo largo detres años y recogidas en este libro. En ellas, Conxa Llinàs, profesora de Filosofía, conversa con Lola G. Luna, profesora de Historia de América de la Universidad de Barcelona y gran conocedora de los movimientos de mujeres latinoamericanos. Una invitación a reflexionar sobre planteamientos feministas hasta ahora poco divulgados.

jueves, noviembre 09, 2017

FEMINICÍDIO NO BRASIL: uma reflexão sobre o direito penal como instrumento de combate à violência de gênero

http://brasilescola.uol.com.br/upload/vestibular/29695be6f5abacae3c8a9a044a711939.jpg


UNIVERSIDADE FEDERAL FLUMINENSE
INSTITUTO DE CIÊNCIAS HUMANAS E SOCIAIS
CURSO DE DIREITO


http://www.repositorio.uff.br/jspui/bitstream/1/4840/1/ANNELISE%20SIQUEIRA%20COSTA%20RODRIGUES%20-%20FEMINIC%C3%8DDIO%20NO%20BRASIL.pdf

miércoles, noviembre 08, 2017

50 años de la muerte del Che Guevara



50 años de la muerte del Che Guevara

EL PAÍS rescata de su hemeroteca los mejores artículos y reportajes que han abordado el fenómeno del icono revolucionario


Ernesto 'Che' Guevara, en una imagen tomada en 1964.
El 8 de octubre de 1967, el ejército boliviano, con el apoyo de agentes de la CIA, capturó a Ernersto Guevara de la Serna, el Che, en un lugar llamado Quebrada del Churo. Herido en una pierna, fue trasladado a una escuela abandonada del poblado de La Higuera donde pasó su última noche. Al día siguiente, el guerrillero fue ejecutado. La imagen de su cuerpo exhibida a los periodistas y curiosos en un lavadero dio la vuelta al mundo, le aseguró un lugar permanente en la historia, consolidando su estatus de mito revolucionario.
Medio siglo después, el espíritu rebelde del Che, con sus luces y sombras, sigue manteniendo el magnetismo de la utopía de los años románticos de la Revolución. La izquierda nacida del mayo del 68 contribuyó a acrecentar la popularidad del argentino, patentada en imagen de culto gracias a la foto que le tomó Alberto Korda, reproducida por doquier en camisetas, pósters, gorras y todo tipo de merchandising, que exhiben por igual los jóvenes activistas y las estrellas del deporte, el cine o la música.
El fenómeno del Che ha sido abordado por EL PAÍS en artículos, crónicas, reportajes y editoriales. Con ocasión del 50 aniversario de su muerte, recuperamos algunas de las mejores historias publicadas por el diario, además de un especial con artículos escritos desde Argentina, Bolivia, Miami y México, que puedes leer aquí.


Por Francisco Umbral
"El Ché"  Por Francisco Umbral


Por Sami Naïr
"Desde el fondo de su noche"  Por Sami Naïr


Por Juan Luis Cebrián
"El Che, un mito perdurable"  Por Juan Luis Cebrián


Por Bertrand de la Grange
"¿Dónde están los huesos del Che?"  Por Bertrand de la Grange


Por Mauricio Vicent
"El Che Guevara, desclasificado"  Por Mauricio Vicent


Por Jan Martínez Ahrens
"FIdel Castro y el Che, detenidos"  Por Jan Martínez Ahrens

Por Jesrús Ruiz Mantilla
"La vida del Che en su álbum familiar"  Por Jesrús Ruiz Mantilla

Muerte de Ernesto Ché Guevara, 8 de octubre de 1967

Muerte de Ernesto Ché Guevara, 8 de octubre de 1967

Ernesto Che Guevara
“Ernesto Che Guevara, el mítico guerrillero argentino-cubano, murió un día como hoy, 8 de octubre, del año 1967, asesinado en una humildísima escuelita de la localidad de Higueras, en Bolivia. Hace hoy 50 años” es el primer párrafo de La Red de Uruguay, uno de los poquísimos medios donde se registra el recuerdo de quien nació en Rosario, Argentina.
“Su fama desde entonces e incluso antes, no ha cesado de crecer en el mundo entero, convertido en un símbolo universal de la rebeldía y ejemplo de sacrificio personal por una causa noble”, agrega la nota de La Red.
Su rebeldía humanitaria lo encaminó hacia la incorporación “en los preparativos revolucionarios que venía realizando otro joven cubano, (Fidel Castro) en tierras mexicanas, líder una generación decidida a derribar los muros de una tiranía oprobiosa en la mayor de las Antillas”
En Cuba –respetado, querido, adorado- ocupó la presidencia del Banco Central y Ministro de Industrias, cargos que relegó para activar en las luchas revolucionarias de  África y América Latina. En 1967, la muerte lo encontró  en la quebrada del Yuro, Bolivia. A 46 años de ese complicado y aún no esclarecido hecho, su popularidad cruzó las fronteras de las naciones del mundo y transversó la de las generaciones animando las luchas por un mundo nuevo.


PRESENTE
MZ

martes, noviembre 07, 2017

The Argentine mother who took on the Junta dictatorship over her 'disappeared' son

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 Every week Nora Cortiñas and her fellow Mothers of the Plaza de Mayo gathered outside the presidential palace, shaming the military dictatorship over the fate of their missing children













The housewife who became a global human rights heroin
She greets you within the grandeur of London University’s Senate House: 87 years old, tiny, but with the power to unsettle one of the most brutal military dictatorships the world has ever seen.
Nora Cortiñas still carries round her neck the laminated photo of her long-lost son, Carlos Gustavo Cortiñas, printed with the date he disappeared – 15 April 1977 – and her boy’s age when he was taken: 24.
She still insists on wearing the white headscarf that came to symbolise the defiance of Argentina’s Madres de Plaza de Mayo (Mothers of the Plaza de Mayo), through four long decades of demanding “memory, truth and justice” for their children.
Every week they stood opposite the presidential palace in the main square of Buenos Aires, demanding to know what the Junta had done to their sons and daughters, an unyielding rebuke to a dictatorship that thought state terror would stifle the merest whisper of dissent.

Forty years ago, Nora was a “traditional” Buenos Aires housewife, working from home as a dressmaker and teaching young girls to sew.
Then on a cold morning in April 1977, Gustavo said goodbye to his wife Ana and his two-year-old toddler Damian, set off for work, and was never seen by friends or family again.
“We never knew, we still don’t know to this day, exactly what happened to Gustavo,” says Nora. “We don’t know who kidnapped him. We don’t know where they took him. We don’t know how or when he was killed, or anything. Nada.”
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Gustavo Cortiñas was 24 when he was seized at the train station on his morning commute, never to return
Gustavo had become one of the desaparecidos: the “disappeared.” By the time Argentina’s military dictatorship ended in 1983, the disappeared would number some 30,000.
The senior officers, who came to power in a military coup on 24 March 1976, had directed every branch of the state apparatus to root out “subversives”. Cruising the streets in dark green Ford Falcons, the death squads of the Argentine Anti-Communist Alliance (the AAA), would seize people and take them to secret detention centres, never to be seen again.
The forced disappearance tactic was likened to the ‘Night and Fog’ Decree issued by Adolf Hitler, to ensure that dissidents were not publicly executed, but instead made to vanish without trace.
The Nazis thought this would strike the maximum fear into anyone else contemplating dissent. The Argentine generals seemed to have the same idea. Six months after their coup, the disappearances were by some estimates running at an average rate of 30 a day.
Nora says Gustavo had never been violent – he was no longer even politically active by then. Instead, he was halfway through his university economics course and also working at the Ministry of Economy.
But years earlier, Gustavo had tried to improve the lot of the poor in the Villa 31 shanty town of Buenos Aires, working alongside Carlos Mugica, the Roman Catholic priest murdered by the AAA in May 1974.
He had once also been a supporter of the leftist Monteneros group – albeit without participating in its guerrilla activities. For a regime picking up people simply for being listed in an activist’s address book, this was more than enough.
Gustavo was seized at the train station on his morning commute, as Nora and her family realised when the military came looking for Ana.
“They interrogated her,” says Nora, “And every time Ana answered a question, the military would say ‘Yes, that coincides’, clearly indicating that Gustavo had been questioned.”
Mercifully, perhaps, they never took Ana or Damian.
Among the many horrors of what the Junta liked to call “The National Reorganisation Process”, the most shocking of all was how female detainees were robbed of their young children.
Days-old infants were taken from mothers. Women arrested while pregnant could find themselves giving birth blindfolded and tied by their hands and feet.
Then the baby they were never allowed to see would be taken and given to a “politically acceptable” couple, the better to prevent the rise of a new generation of “subversives”. The birth mother would nearly always be killed.
About 500 babies and infants were stolen by the dictatorship. Some were raised by the very men who had participated in the torture and murder of their parents, often never realising what their much-loved “father” had done, sometimes discovering only decades later.
“We never imagined that the repression could go to the lengths it did,” says Nora. “You can’t begin to imagine that you will never see your son or daughter again. So at the time of their kidnapping and even years later, we continued to look for our children alive.”
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When Nora joined them, the mothers were only 20-strong, but their numbers soon swelled (AFP/Getty)
Now, though, Nora knows such hope is impossible.
The prisoners were kept “hooded or blindfolded, forbidden to talk to one another, living in filth,” according to one account. “They were tortured, almost without exception, methodically, sadistically, sexually, with electric shocks and near-drownings and constant beatings, in the most humiliating possible way, not to discover information – very few had any information to give – but just to break them spiritually as well as physically, and to give pleasure to their torturers.”
The electric shocks would burn the prisoner’s flesh. As the trial of one Argentine officer prosecuted for crimes against humanity revealed in 2005, the torturers liked to call these sessions “barbecues”.
Some detainees were eventually put in front of firing squads. Others, though, were taken on “death flights”, drugged, stripped naked and flung out of aircraft at 4,000m (13,000ft) into the freezing waters of the South Atlantic.
Perhaps the worst secret detention centre was set up at the Naval Mechanical School in Buenos Aires. And yet, as Nora discovered while searching everywhere for news of her son, “there was even an office set up by the Navy supposedly to ‘provide information’ on the whereabouts of ‘missing people’, staffed by a Naval priest”.
She heard about the Mothers almost immediately after they first demonstrated outside the presidential palace on 30 April 1977.
Within days she had joined them, when they were still only 20-strong.
As they gathered every week in the Plaza de Mayo, coming to be identified by their white headscarves, the mothers’ every move was followed by the machine guns of soldiers posted on the rooftops around the square. In time, Nora and others would be called at home, threatened with jail, denounced as “terrorist mothers”.
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The junta in 1977: Admiral Emilio Massera, President Jorge Videla and General Orlando Agosti (Getty)
A half-smile briefly passes across her lips: “We knew they were genocidal, but in a sense we weren’t afraid. The thought of finding our children was more important.
“It was visceral – the love of our children, the desire to find them – you just had to do something.”
As word about the mothers spread nationally and then internationally, the military men, with their guns and the full apparatus of state terror at their disposal, were made to feel very uncomfortable by these awkward women.
“They did everything they possibly could,” says Nora.
But when a police officer told them they couldn’t stay where they were because gatherings of three or more people were forbidden, the mothers simply began walking round the square in pairs.
When the Junta tried to ridicule them as las locas (the crazy women), they refused to be shamed into silence. After all, as one of them later recalled: “Of course we were mad - mad with grief. They took a woman’s most precious gift: her child.”
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The mothers in 1982. When they walked round the Plaza de Mayo, their every move was followed by armed troops on rooftops (AFP/Getty)
Eventually, the dictatorship decided that the mothers of the disappeared must themselves disappear.
In December 1977, they seized three of the group’s founding members – Azucena Villaflor, Esther Careaga and María Eugenia Bianco – along with two French nuns and seven other helpers.
Early in 1978, unidentified bodies began to wash up on the beaches south of Buenos Aires, before being hastily removed to mass graves by agents of the dictatorship.
The three mothers had been among the dead. Their injuries were consistent with being thrown into the sea from an aircraft.
And yet Nora and the others carried on. And no, she still wasn’t afraid.
“The love for our children was the only thing that was important,” says Nora. “It wasn’t an act of courage, like we were standing up to the repression or the fear around it. It was just … We had to find our children, and we had to find them alive.”
She adds: “That kind of suffering didn’t make us fearful, didn’t make us afraid, even when the mothers themselves were disappeared. In a sense it became the source of our courage and our capacity to continue to look for our children.”
You ask her to describe the pain of losing Gustavo. Even now, 40 years on, she has to bite her lip to stop the tears flowing. She chops at her arm with her hand.
“It’s like part of you has been amputated. There is no way to fully describe that pain, and it never goes away. The only way that pain could be brought to an end, the only way you could be made whole again, would be to find that loved one.”
And so even now, 34 years after democracy was restored in 1983, the mothers continue to meet in the Plaza de Mayo every Thursday at 3.30pm.
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The mothers still gather weekly, to protest ongoing social injustices and the release of some of the officers responsible (Getty)
They do so partly because although democracy was restored and some secrets of the detention centres emerged, their victory was never complete. In 1989, for example, as part of his “reconciliation” policy, Carlos Menem granted presidential pardons that effectively released hundreds of officers who had been in jail for human rights abuses.
Not only does Nora still not know what happened to Gustavo, she fears some of those responsible will escape justice.
And in the case of Santiago Maldonado, an activist allegedly last seen alive being arrested at a protest for indigenous peoples’ rights in August, she sees the worrying, if much-disputed possibility that forced disappearances might not be a thing of Argentina’s past.
“Forced disappearance,” she warns, “Is the crime of all crimes. It cannot be left unpunished.”
Forty years after she started, her white headscarf is actually the latest in a succession of headscarves, worn out one by one.
Under the Junta, people were terrified of talking to the mothers, fearing they too would disappear.
Now their Thursday afternoon gatherings are often greeted with shouts from passer-by: “Mothers of the square, we embrace you.”
The world embraces them too, as Nora knows. For those further north, facing a new kind of politics in the form of Donald Trump, she advises: “You mustn’t be afraid to stand up for your ideals, to have principles, to stand in solidarity with others.”
Had he lived, Gustavo would be a 64-year-old grandfather. His toddler son Damian is now a 42-year-old father of two children.
After 40 years, Nora Cortiñas still does not know what happened to her 24-year-old son (Tom Goulding)
For Nora, the gatherings of the Mothers of the Plaza de Mayo have gradually acquired a new significance.
“Our pain,” she explains, “made it possible for us to lift up the banners of the causes that our children struggled for, to take on their fight for social justice, for basic respect, and most importantly, the struggle that there should never again be forced disappearances.”
“My son Gustavo is not here,” she says, “but he is a path. I am fighting for him. I really want the seed that young people planted in this country to grow.”
Now a great-grandmother, her face lined by age, she stares directly at you.
“My name is Nora Irma Morales de Cortiñas, and I form part of the Mothers of the Plazo de Mayo founding line, and I am very proud of my children, and of all children who continue to struggle for their ideals.”
When you suggest her son Gustavo would be very proud of her, she covers her eyes. She doesn’t want to show her tears.








lunes, noviembre 06, 2017

Poema de Amelia Arellano:EXILIO


Poema de Amelia Arellano:EXILIO



EXILIO
“El poema es el exorcismo ante mis miedos”
 
Nunca te dije que me quedé por miedo
Por un brutal. Feroz, insustituible miedo.
Coloqué en tu  mochila, tu jean, una foto y mi gastado miedo
Partiste en plena noche .Como un bandido.
La muerte silbaba con boca de zafiro.
Me dejaste libros, despedidas. Y el miedo, animal, impío, sanguinario.
Prefería la muerte a la partida .Pero quedó la herida. De muerte, herida.
Herida muerta. Herida miedo. Estaba en todas partes, en todas, todas.
En tu silla vacía .En la guitarra.
En el perro llorando. Lastimeramente. Lúgubre llanto mío.
En la mesa con mantel de desvelo.
En los diez mandamientos de mi manos.
En mi boca cocida .En mis ojos atados.
En el mapa de tu cuerpo en mi lecho.
Quedaron sacos rotos.
Olor a patria. Sabor a viento claro.
Tierra natal .Muertos. Crujidos.
Disparos que ahuyentan las palomas.
Te has llevado mi pena, ay mi pena.
Y has dejado la tuya. La tuya mía, corazón.
Un pedazo mío  tuyo te has llevado.
Un clavel. Un malvón .Un café.
Un pájaro de bruma. Un dragón .Una tijera.
 
Corto la espera, sentada en el umbral.
Como ayer, anteayer, mañana, nunca.
 
Amelia Arellano, San Luis, Argentina   Fotos propiedad dela autora.(c)2010.



http://martazabaleta.blogspot.co.uk/2010/03/poema-de-amelia-arellanoexilio.html

martes, octubre 31, 2017

FAMOSOS, genios, misóginos y golpeadores: Picasso, Neruda, lLnnon, etc.

Picasso, Neruda, Lennon. Grandes genios y misóginos
 
 
http://www.vozpopuli.com/memesis/misoginia-violacion-Picasso-Neruda-Lennon-Gandhi_0_1024398674.htmlPicasso, Neruda, Lennon. Grandes genios y misóginos Wikipedia

BRASIL: MUJERES Y CINE


Feminino e Plural: Feminino e Plural: Mulheres no Cinema BrasileiroMulheres no Cinema Brasileiro
Holanda, Karla; Cavalcanti Tedesco, Marina (orgs.). Feminino e Plural: Feminino e Plural: Mulheres no Cinema BrasileiroMulheres no Cinema Brasileiro. São Paulo: Papirus editora, . 2017, 240 p. ISBN 9788544902653
Cine, Fotografía | Mujer y Estudios de Género / Brasil / Siglo XX | Siglo XXI /

Este livro nos mostra uma face oculta, o outro lado da lua no cinema brasileiro, uma história que, por décadas, foi contada na mão única do recorte dominante, deixando de lado a questão de gênero e, particularmente, a dimensão da participação feminina. Não seria a mulher o grande "outro" do cinema brasileiro, já que a questão da alteridade diferencial lhe parece intrínseca e irreconciliável? Certamente não se trata da única cissura, mas sua invisibilidade é escandalosa.

O percurso que extraímos do conjunto de ensaios aqui reunidos é significativo. Levanta de modo frontal não só a presença, mas também o movimento de negação sublimadora da força criativa da mulher no cinema. Mostra que a postura de ignorância não pode mais se sustentar. Reflete a dificuldade de aceitar as especificidades de gênero e o fato de que a própria obliteração do recorte excludente é uma discriminação. Então, quando os portões se abrem e o fundo da sala é clareado, insuspeitas criaturas vêm à tona em atitude de poder, com suas imagens, seus filmes, as diversas facetas diferenciadas, as sensações e percepções próprias. Ao colocarmos o dedo na ferida do gênero, ainda mais dilatada quando atravessada pela questão racial, não é necessário esquecer outros continentes da alteridade, como a questão de classe, que certamente a ele vem agregar-se. Antes dissimuladas, agora políticas de exclusão e preconceito tornam-se evidentes, orientando para um só lado a recepção, ainda que involuntária, da realidade que nos cerca. O principal mérito do livro é, nesse sentido, evidenciar o reiterado desvio de rota, a banalidade do mal que cerca o "ver ignorando", a negação ao acesso. É algo que nos permeia como natural, sem que percebamos. São reveladores, nos levantamentos arqueológicos em torno do que sobreviveu, não só o registro, mas a obra que insiste. Resultado da vontade e da pulsão que conseguiu ultrapassar barreira fixando expressão – diferenciada ou não, pouco importa; o que conta é a dimensão de intervenção que o conjunto dos textos propõe, para além de seu movimento de resgate e reavaliação.